Bahá'ís de Puerto Rico

"El fin de la justicia es que surja la unidad entre los hombres. El océano de la sabiduría divina se yergue dentro de esta palabra exaltada, en tanto que los libros del mundo no pueden contener su significado interior".

Bahá'u'lláh

Casa Universal de Justicia

A la muerte de Shoghi Effendi, ocurrida en 1957, la Fe contaba ya con la base necesaria de Asambleas Espirituales nacionales y locales para elegir la Casa Universal de Justicia, el cuerpo internacional de gobierno previsto por Bahá'u'lláh.

La Casa Universal de Justicia - Haifa, Israel.

Para los Bahá'ís, el establecimiento el 21 de abril de 1963 de la tan esperada Casa Universal de Justicia representaba un acontecimiento de importancia trascendental. Bahá'u'lláh la había concebido y le había dado la promesa de que sería guiada infaliblemente en sus decisiones.

Los nueve miembros escogidos aquel año mediante voto secreto provenían de cuatro continentes, procedían de tres grandes tradiciones religiosas (Judía, Cristiana y Musulmana) y de varios orígenes étnicos. Desde entonces, las elecciones de la Casa Universal de Justicia han venido celebrándose cada cinco años.

Como institución suprema de la Fe Bahá'í, la Casa Universal de Justicia asumió la función de dirigir el crecimiento y desarrollo de la comunidad mundial Bahá'í. Para conseguirlo formuló una serie de planes, de tres a nueve años de duración cada uno, y determinadas metas de expansión y reconocimiento.

En 1963, la Fe Bahá'í contaba con unos 400,000 creyentes. Los Bahá'ís estaban establecidos en 11,000 localidades y estaban organizados en 56 comunidades nacionales y regionales. En 1992 había unos 5,000,000 de Bahá'ís, radicados en más de 116,000 localidades y organizados en 165 comunidades nacionales.

Los miembros de la Casa Universal de Justicia elegidos en 1963.

Como cabeza de la estructura administrativa Bahá'í figura la Casa Universal de Justicia, el consejo internacional de gobierno de la Fe Bahá'í. Consta de nueve miembros elegidos cada cinco años por el conjunto de miembros de las Asambleas Espirituales Nacionales del mundo.

El proceso de elección se asemeja mucho al de las Asambleas Espirituales nacionales y locales: no hay candidaturas, hacer campaña está prohibido y los nueve miembros que más votos reciben son los elegidos. Como ocurre con las elecciones locales y nacionales, el criterio es que los votantes tomen en cuenta a personas de habilidad reconocida y capacidad espiritual. El proceso de elección constituye en su conjunto una expresión potente de los ideales democráticos. A pesar de ser una institución internacional, la Casa Universal de Justicia se mantiene sorprendentemente cerca del nivel de base. La elección final de la Casa Universal de Justicia se encuentra sólo a tres niveles de distancia del nivel local: todo adulto Bahá'í puede participar en la elección del delegado o compromisario de «distrito»; los delegados de distrito a su vez eligen a los miembros de sus respectivas Asambleas Nacionales; y los miembros de todas las Asambleas Nacionales votan para la elección de la Casa Universal de Justicia.

Bahá'u'lláh mismo estableció esta institución, que ocupa un puesto único en el Orden Administrativo Bahá'í. Las decisiones que ella adopte en materias espirituales -entienden los Bahá'ís- gozan de la guía infalible de Dios.

Vista interior de la Casa Universal de Justicia - Haifa, Israel.

Las enseñanzas de Bahá'u'lláh son el cimiento de la creencia y práctica Bahá'í. La Casa Universal de Justicia posee la autoridad de legislar en todos los asuntos que no hayan sido expresamente abordados por Bahá'u'lláh; también posee la autoridad de abrogar su propia legislación según los cambios que las circunstancias aconsejen, hecho que proporciona la necesaria elasticidad. Si, por poner un caso, el desarrollo de determinada técnica plantea un problema moral desconocido en la época de Bahá'u'lláh, corresponde entonces a la Casa Universal de Justicia el decidir la mejor manera de abordar el asunto. De esta manera -creen los Bahá'ís- la Fe Bahá'í continuará siendo guiada hasta que aparezca la próxima Manifestación de Dios, un acontecimiento que según Bahá'u'lláh no habrá de ocurrir hasta pasados no menos de mil años.

Importa destacar que, al igual que los miembros de las Asambleas locales y nacionales, los miembros de la Casa Universal de Justicia carecen de poder o autoridad a título individual, por muy respetados y honorables que sean en tanto personas. Sólo cuando se hallan juntos y reunidos oficialmente como Casa Universal de Justicia se considera que están divinamente inspirados. El culto a la personalidad está completamente descartado.

"El fin de la justicia es que surja la unidad entre los hombres. El océano de la sabiduría divina se yergue dentro de esta palabra exaltada, en tanto que los libros del mundo no pueden contener su significado interior".

Bahá'u'lláh


Texto tomado de Los Bahá'ís, publicación de la Comunidad Internacional Bahá'í.